Palabras de furia con voz apacible,
recuerdos de guerra en su calmo mirar.
Con una armadura de arrugas y gloria,
es un superhéroe de la realidad.

El peso del tiempo le tiembla en las manos
cuando muestra como apuntaba el fusil
frenando el avance de quienes quisieron
tomar por asalto a nuestro país.

Confiesa que hubiera querido que no fuera así.
Le sigue doliendo la guerra donde tuvo que ir.
Se duerme con unos fantasmas que después se van,
cuando abre los ojos y puede respirar la paz.

Superhéroe de mi tierra, humano real.
Que hoy lucha contra el olvido y la necesidad.
Superhéroe de la patria, soldado leal
pecho de acero con un corazón de verdad.

Letra y músicaDavid Portillo Bianciotto